Significado de Vampiro
¿Sabías que la palabra vampiro fue aceptada oficialmente por la Real Academia de la Lengua Española hasta el año 1843 en la novena edición de su diccionario?
Ya en el post sobre vampiros hemos intentado acercarnos un poco al origen etimológico del término, pero lo cierto es que no se tiene certeza de dónde o cuándo se utilizó por primera vez esta palabra. Aunque los filólogos hayan esbozado varias teorías, ninguna ha logrado satisfacer el origen de una palabra tan escurridiza, aunque sí se ha logrado encontrar vestigios en varias lenguas provenientes de Europa del Este, casi tantos vestigios como historias sobre estos seres encontraos alrededor del mundo.
El término en español comenzó a utilizarse a partir del siglo XIX, por ejemplo, ya en los comentarios hechos por Leandro Fernández de Moratín a los autos de fe celebrados en la Ciudad de Logroño, en España —y que más tarde serían conocidos como los procesos contra las Brujas de Zugarramurdi en 1610— se habla de una cierta relación entre vampiros provenientes de Transilvania y las Brujas de ese país; por otro lado, como ya lo hemos anunciado al principio de este post es casi al final de la primera mitad del siglo XIX cuando la Real Academia acepta oficialmente su uso.
Sin embargo, si retrocedemos varios siglos y nos vamos al Este de Europa, es posible encontrar ciertos vestigios de la palabra vampiro en distintas lenguas eslavas. Una de las tantas teorías intenta explicar que en eslavo antiguo se hablaba de uber que significa bruja, esta palabra más tarde derivaría en upior, uper o upyr y después se transformaría en vopyr para denotar al no-muerto que bebe sangre; razón por la cual tampoco es extraño que las brujas siempre estén relacionadas de alguna manera con los vampiros, como se muestra en los procesos contra las Brujas de Zugarramurdi y del cual ya hablamos en el párrafo anterior.
Una segunda teoría defiende que el origen de vampiro debe remontarse a la mezcla de varias palabras en polaco, serbio-croata y lituano, donde pirati que significa “sangre”; wempti que significa beber, se combinarían poco a poco hasta derivar en la palabra actual, vampiro y que también se relacionaría con vopyr en ruso y con upyr, en búlgaro.
Hay quienes aseguran, por su parte, que la palabra vampiro se deriva del serbio vampir y es realmente en 1679 que la palabra comienza a tomar fuerza en los países occidentales gracias al estudio de Paul Rycant sobre la Iglesia en Grecia. Alrededor de 1693 también encontramos vestigios de la palabra en algunos diarios franceses como el Mercure Galant donde se narran algunas historias extrañas sobre seres nocturnos que aterrorizaban a los pobladores.
Sin embargo, es hasta la primera mitad del siglo XVIII que la palabra toma fuerza y con ella, historias aterradoras en varios países europeos como Inglaterra, Alemania, Austria, Francia, Rusia, y finalmente España. Si buscamos un poco más, nos daremos cuenta que la figura del vampiro es tan antigua como la misma Lilith y está extendida en todo el mundo, incluyendo países de América Latina, aunque no siempre se le ha conocido así.
Como podemos darnos cuenta, el origen etimológico de vampiro es muy escurridizo y quizá nunca exista un acuerdo sobre la lengua responsable de heredarnos no sólo la palabra, sino a un ser tan aterrador, al mismo tiempo que enigmático y atractivo.
Fuente:
MARTÍ FIO & FFA. El origen etimológico del vampiro moderno, 1994.
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