Profecías papas

camauro

En el año 1595 se publicó por vez primera uno de los libros, que después de Las Centurias de Nostradamus, es quizá uno de los más enigmáticos en materia de profecías del fin del mundo.

Nos referimos a las Profecías de San Malaquías (1094-1148), escritas por un profeta del mismo nombre que vivió justo 400 años antes de ser publicada su obra y a quien no debemos confundir con el profeta judío Malaquías del que se nos habla en la Biblia y cuyas revelaciones conocemos hoy en día como El libro de Malaquías y que cierra el Antiguo Testamento.

Aunque no se sabe con certeza como pasaron los escritos de San Malaquías de Irlanda a Roma, donde fueron encontrados a finales del siglo XVI y luego publicados por el monje benedictino Arnoldo Wion durante el pontificado de Clemente VIII, se han esbozado algunas teorías, la más famosa es la que el Abad Cucherat hizo en 1871; según Chucherat, San Malaquías escribiría sus profecías o lemas papales entre los años 1139-1140, periodo en que visitó al Papa Inocencio II y aprovechó para entregar el manuscrito, el Papa guardaría estos documentos y quedarían olvidados por más de cuatro siglos hasta que volvieron a ver la luz en 1590. Se dice que el monje Arnoldo Wion esperaría 5 años más para dar a conocer las profecías durante un cónclave papal y así poder influir en las decisiones de los cardenales.

Pero, ¿por qué son tan enigmáticos los Lemas Papales de San Malaquías?

A San Malaquías siempre se le ha tenido como uno de los profetas más exactos de todos los tiempos, se dice incluso que llegó a predecir con toda exactitud el día y lugar de su propia muerte. Aunque la Iglesia Católica nunca se ha manifestado en favor o en contra de este manuscrito, es de esperar que un personaje que fue capaz de predecir su propia muerte no pase desapercibido y, por el contrario se le preste la debida atención si tiene algo que decir sobre el fin de los tiempos. De acuerdo con San Malaquías, existen sólo 112 lemas papales, es decir, 112 Papas antes del fin del mundo, comenzando con Celestino II y concluyendo con Pedro el Romano.

Muchos han intentado interpretar estas profecías y desde Celestino II (Papa de 1143 a 1144) hasta nuestros días han atribuido a cada uno de los sucesores del Apóstol Pedro un lema de San Malaquías, lo más perturbador para muchos y motivo por el cual están cobrando nueva fuerza estas profecías es porque de acuerdo con dichas interpretaciones, actualmente nos encontramos en los tiempos del Papa 111, es decir, sólo un Papa antes de que llegue Pedro el Romano y con él, el fin del mundo.

Resultaría muy extenso hablar aquí de los 112 lemas papales, así que nos enfocaremos sólo en unos cuantos y, desde luego, en los tres últimos que son los que más nos interesan:

Lema 108 Flos Florum o Flor de Fores, correspondiente a Paulo VI y cuya medalla tiene una flor de lis, considerada una flor por excelencia, a su vez que designaría a un Papa notable.
Lema 109 De medietate lunae o De la mitad de la Luna, correspondiente a Juan Pablo I, cuyo pontificado fue muy breve y razón por la que muchos lo consideran como un “breve rayo de luna.”

Lema 110, conocido como De labore solis o Del trabajo del Sol. Muchos no dudan en atribuir este lema a Juan Pablo II, Papa de 1978 a 2005, y que trabajó incesantemente, “de sol a sol”.

Lema 111, Gloria Olivae o La Gloria del Olivo. Atribuido al actual Papa Benedicto XVI y donde el olivo estaría relacionado con un periodo de paz. Se dice que Joseph Ratzinger toma su nombre Benedicto XVI de San Benito, los Benedictinos de Monte Oliveto y Benedicto XV, a quien, por cierto, le corresponde el Lema 104, Religio Depopulata o Religión devastada. Benedicto XV se destacó por sus labores de paz durante la I Guerra Mundial.

Volviendo al Lema 111 y como ya lo mencionamos, el olivo está relacionado con un periodo de paz previo al último Papa, en cuyo pontificado llegará el fin y estará caracterizado por la última persecución de la Iglesia Católica. Así pues, llegamos al Lema 112, Petrus Romanus o Pedro el Romano:

En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus (Pedro el Romano- Piedra), quien alimentará a su rey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo. El Fin.

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