Culto a la Santa Muerte

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Aunque la Iglesia de la Santa Muerte es relativamente actual, el culto a la muerte en México es tan antiguo como nuestra historia misma.

Ya desde el México Prehispánico tenemos referencias a cultos a un Dios de la Muerte, donde se le dedicaban ofrendas y se realizaban sacrificios de animales o personas para venerarla; los mayas, por ejemplo, rendían culto a Ah Puch, dios de Xibalá, el inframundo. Los aztecas, por su parte, rendían a Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, señores de la muerte, a quienes además se les erigió un templo en la antigua Tenochtitlan al que llamaban Tlalxico. Los Tzompantlis son también otra forma de culto a la muerte por parte de los aztecas, los Tzomplantli eran palos de los cuales colgaban cráneos y los colocaban en los distintos templos donde los sacerdotes les rendían culto.

No obstante que la muerte ha jugado un papel importante en la cultura de México, lo que actualmente se denomina el Culto a la Santa Muerte es un movimiento surgido alrededor de 1960 en Catemaco, un municipio de Veracruz, México (famoso por sus brujos y shamanes), cuando un shaman reportó que vio la figura de la Santa Muerte dibujada en las tablas de su choza; cuando le pidió al cura local que revisara la imagen para después canonizarla, éste se negó y la tachó de satanismo.

No obstante el rechazo de la Iglesia Católica, la creencia en la Santa Muerte fue cobrando fuerza y se da a conocer el culto en 1965 en Hidalgo, México, abanderado por la Iglesia Santa Católica Apostólica Tradicional Mex-USA, Misioneros del Sagrado Corazón y San Felipe de Jesús (ISCAT Mex-USA) y que obtuvo su registro ante la Secretaría de Gobernación el 4 de abril de 2003; y perdiéndolo el 29 de abril de 2005 por infringir algunos estatutos de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público de México.

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A pesar de que no está reconocida como una iglesia o religión por parte de la Secretaría de Gobernación, y de que la iglesia Católica rechaza rotundamente este culto por considerarlo pecaminoso, peligroso y en cierto grado diabólico, el culto a la Santa Muerte está fuertemente arraigado en estados como Veracruz, Hidalgo, Guerrero, Morelos, Campeche, Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas, el Estado de México y el Distrito Federal. En un inicio era un movimiento exclusivo de criminales, narcotraficantes y pandilleros; sin embargo, actualmente tiene todo tipo de adeptos, incluyendo militares y policías, que en total suman cerca de 2 millones de practicantes en México y, con la constante inmigración de México a Estados Unidos, ha alcanzado más de 1.5 millones en Estados Unidos. Por curioso o contradictorio que parezca, los adeptos a este culto son, en su mayoría, católicos practicantes.

La Santa Muerte está representada como una figura femenina y esquelética que van de los 15 centímetros a la altura de una persona normal, viste una túnica elegantemente decorada y generalmente blanca, que la cubre de pies a cabeza; en la mano derecha sostiene la guadaña con la que segará todas las vidas; y en la mano izquierda sostiene al mundo, que representa su omnipresencia; porta también una balanza, que representa la imparcialidad y la equidad que caerá sobre cualquier persona; por último, trae consigo un reloj de arena, que simboliza el tiempo que todos tenemos en la tierra.

Los practicantes del culto a la Santa Muerte, que suelen portar un escapulario o un tatuaje con su imagen, acuden a ella para pedirle milagros relacionados con el amor, la salud o el trabajo y se refieren a ella como La Niñala flacala Señorala Comadre y, en casos extremos Virgencita; lo cual revela el sincretismo de las creencias y cultos religiosos en México. Acostumbran además colocar ofrendas con tequila, fruta, arreglos florales, velas, puros que deben estar siempre encendidos y un pedazo de pan.

7 Comentarios
  1. julio 23, 2010 | Responder
  2. marzo 24, 2011 | Responder
  3. julio 30, 2011 | Responder
  4. Al
    octubre 7, 2011 | Responder
  5. zax
    julio 14, 2012 | Responder
  6. amor
    mayo 19, 2013 | Responder

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