El sexo de los Ángeles

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Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y las mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizá signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.

Otra versión, tampoco confirmada, pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos (por la mera razón de que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir con las adecuadas.

Así, cada vez que Ángel y Ángela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales.

Y si Ángel, para abrir el fuego, dice: “Semilla”, Ángela, para atisbarlo, responde: “Surco.” Él dice: “Alud”, y ella, tiernamente: “Abismo.”

Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.
Ángel dice: “Madero.” Y Ángela: “Caverna.”

Aletean por ahí un Ángel de la Guarda, misógino y silente, y un Ángel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.

Él dice: “Manantial.” Y ella: “Cuenca.”

Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa.

Ángel dice: “Estoque”, y Ángela, radiante: “Herida.” Él dice: “Tañido”, y ella: “Rebato.”

Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.

– Benedetti, Mario. Cuentos completos. México : Alfaguara, 1999. p. 474

En las antiguas civilizaciones sumerias, babilónicas y asirias, los ángeles eran representados como seres alados y sexuados, existían ángeles tanto masculinos como femeninos; de hecho tanto en el zoroastrismo, como en el judaísmo muchos ángeles masculinos caían a causa de la lujuria provocada por mujeres mortales. El Islam, por su parte, reconoce la existencia de “huris” que son ángeles femeninos. Incluso el Antiguo Testamento habla de ángeles masculinos y en el Libro de Zacarías se hace mención a dos ángeles femeninos.

Sin embargo, no es hasta la llegada del cristianismo que se da una seria discusión en torno al sexo de los ángeles. Tan ardua fue la discusión en torno a este tema, que se dice que mientras los Turcos invadían Constantinopla en 1453, el emperador Constantino discutía con varios teólogos sobre el sexo de los ángeles.

Es, de hecho, en la Edad Media que los ángeles se convierten en seres asexuados, pues para esa época hubiera resultado escandaloso que tales seres de luz y mensajeros de Dios cayeran en situaciones tan mundanas como el sexo.

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