Los cinocéfalos

Los cinocéfalos son seres con cuerpo de humano y con cabeza de perro o chacal. La palabra se deriva del latín Cynocephalus, y éste a su vez del griego κῠνοκέφᾰλοι que literalmente significa cabeza de perro.

Algunos creían que, aunque de aspecto monstruoso, los cinocéfalos eran seres sociables que gozaban del don del lenguaje; otros, por el contrario, aseguraban que eran seres salvajes que incluso escupían fuego por la boca.

Un rasgo interesante es que, al igual que otros seres como los vampiros, las hadas o los hombres lobo, los cinocéfalos son seres que se pueden encontrar en el imaginario de distintas épocas y culturas alrededor del mundo: Europa, África, Asia e incluso en Latinoamérica.

Los cinocéfalos en el mundo

Por ejemplo, los antiguos egipcios adoraban a estos seres y, de hecho, varios de sus dioses estaban representados con cabeza de perro, como es el caso de Anubis, dios de la muerte que era representado con cuerpo humano y cabeza de chacal. Otro dios egipcio con cabeza de perro fue Upuaut, dios funerario y de la guerra; por último, encontramos a Duamutef, uno de los cuatro hijos de Horus y protector de los vasos canosos, es decir, los vasos donde se depositaban las vísceras de los muertos.

En la antigua Grecia se creía también en estos seres, principalmente por la influencia de los dioses Egipcios. Tanto el historiador y médico griego, Ctesis de Cnido (s. V a.C.), como el escritor y geógrafo griego, Megástenes (s. III a.C.) describieron a seres con cabeza de perro provenientes de la India que no hablaban pero entendían el lenguaje de la India y eran muy civilizados, al punto de vivir de la caza y comerciar con los humanos.

En la Edad Media la creencia de estos seres cobró tal fuerza al grado de que figuras importantes del cristianismo fueran relacionadas con los cinocéfalos, como es el caso de San Cristóbal (ca. siglo III d. C.), quien en algunas ocasiones era representado con cabeza de perro.

Otro que habló de los cinocéfalos relacionándolos con la India fue Marco Polo, quien decía que los había encontrado en la Isla de Angamanain. Decía que estos seres eran antropófagos (es decir, que comían carne humana) y muy crueles.

La figura del cinocéfalo se ha extendido tanto en el imaginario de todo el mundo que es posible encontrarlo incluso en la mitología mexica y tolteca, donde Xolotl, dios del ocaso y de los espíritus, era representado como un esqueleto o un hombre con cabeza de perro.

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