Los caballeros andantes

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Imaginen un caballero capaz de desafiar a un dragón o dispuesto a luchar contra hechiceros malvados, a rescatar niños capturados por gigantes. Imaginen a un caballero capaz de regresar a casa con la cabeza de ese dragón colgada de la silla de su caballo, esos eran los caballeros andantes.

Los caballeros andantes son un personaje característico de la literatura de caballería medieval, se dice que vagaba por tierras lejanas en busca de aventuras nobles que tenían por único objetivo demostrar su valor y virtud como caballero siempre a favor de una bella dama o de una causa justo, de hecho, eran vistos como el modelo humano de las virtudes, a saber: galantería, valentía, fe y, desde luego, auxilio a las personas débiles y oprimidas por reyes y tiranos, y como ya lo hemos mencionado, si la ayuda era para una dama desvalida, mejor.

Dos características podemos destacar de los caballeros andantes: a menudo luchaban contra seres fantásticos como dragones, gigantes e incluso hechiceros y brujas. Por otro lado, también solían recibir la ayuda de seres u objetos igualmente fantásticos, pensemos, por ejemplo, en el Mago Merlín, quien siempre permaneció cercano al rey Arturo, y no olvidemos la famosa Excalibur, su espada mágica.

Entre los caballeros andantes más famosos está, desde luego, Arturo, que mencionábamos en párrafos anteriores y de quien ya hemos hablado en este blog. La leyenda siempre ha presentado al rey Arturo como un monarca europeo justo, noble y valiente, aún cuando no se ha encontrado evidencia que demuestre su existencia en la historia de Inglaterra.

Aunque la literatura de caballería que vio nacer a estos personajes, surge en la Edad Media, podemos encontrar otros ejemplos famosos en épocas más cercanas, por ejemplo, Don Quijote de la Mancha, escrito a principios del siglo XVII (1605).

Es importante señalar que, aunque la figura del caballero andante surge en la literatura de caballería durante la Edad Media, estos personajes tienen una base histórica real que encontramos, desde luego, en las órdenes militares con votos monásticos durante las Cruzadas, los más conocidos son los Caballeros Templarios.

La reminiscencia que ha llegado hasta nuestros días sobre los caballeros andantes es la figura del “príncipe azul,” tan común en los cuentos de hadas que hoy en día conoce casi cualquier niña, especialmente aquellos retomados por Disney.

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