Tumbas faraones: la maldición de Tutankamon

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Hablar de tumbas de faraones es entrar en un mundo rico lleno de tradiciones y concepciones que tenían los antiguos egipcios en torno a la muerte; sin embargo, también es entrar en una serie de mitos y leyendas que involucran maldiciones y eventos funestos. Uno de estos casos es cuando hablamos de la maldición de Tutankamon.

Pero veamos primero quién fue este personaje. Tutankamon, cuyo nombre verdadero era Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amón (que significa “Imagen viva de Amón”, aunque el nombre original era Atón), fue un faraón del antiguo Egipto en el siglo XIV a.C. (aproximadamente 1336/5 a 1327/5 a. C.4) que ascendiera al poder desde niño. Se casó muy joven con la hija de Ajnatón, una de sus hermanas, ya que Tutankamon también era hijo de Ajnatón, faraón egipcio que impuso la religión monoteísta en Egipto (religión con un sólo dios); sin embargo, a la llegada de Tutankamon, se instauró nuevamente el politeísmo. Tutankamon murió a la edad de 18 años y no dejó descendencia.

Aunque en su época y dinastías posteriores no fue particularmente relevante para Egipto, poseía una riqueza sin igual y es gracias a ello que su nombre ha llegado hasta nuestros días, pues fue enterrado en el Valle de los Reyes (por esa época los egipcios ya no enterraban a los faraones dentro de las pirámides) con todos sus tesoros y el descubrimiento de su tumba ha dado pie a la famosa maldición de Tutankamon.

En las primeras décadas del siglo XX la egiptología tuvo un nuevo auge con nuevas expediciones; por aquel entonces ya todas las tumbas del Valle de los Reyes habían sido saquedas; sin embargo, la de Tutankamon pasó desapercibida gracias a que los escombros de otra tumba había cubierto la entrada. El 4 de noviembre de 1922, Howard Carter, arqueólogo británico, y su expedición que fuera patrocinada por Lord Carnavon, encontraron la tumba KV62 con la momia de Tutankamon metida en tres ataúdes, el tercero era de oro puro y ahí se encontraba la cabeza de la momia, cubierta también por una máscara de oro. Además de los ataúdes, se encontraron todos sus tesoros entre los que destacaban muebles, estatuas, prendas de vestir, armas, un carruaje, bastones y otros objetos.

Sin embargo, no es el tardío descubrimiento de esta tumba lo memorable, sino la serie de eventos desafortunados que ocurrieron a los integrantes de la expedición y que dieron paso a la leyenda de la maldición de Tutankamon, respaldada por la supuesta inscripción que se encontró en la entrada al sarcófago: “La muerte vendrá con alas ligeras sobre todo aquel que se atreva a violar esta tumba”.

Lord Carnavon, promotor de la expedición fue la primera víctima de esta maldición: se dice que poco después del descubrimiento fue picado en la mejilla por un mosquito, posteriormente mientras se afeitaba se cortó justo en el lugar de la picadura, lo que aparentemente causó infecciones de garganta, oído y pulmón, que lo llevarían a contraer neumonía y finalmente un ataque al corazón que acabó con su vida.

Otras muertes relacionadas con dicha maldición son la del hermano de Lord Carnavon quien al regresar a Londres cayó muerto sin causa aparente; su ayudante A. Mace, supuesto responsable de romper el sello de la cámara real, murió en el hotel; el radiólogo de la expedición, Sir D. Reid murió al llegar a Suiza; la secretaria de Carter murió de un ataque al corazón; su padre calló de un séptimo piso; un profesor canadiense y amigo de Carter, murió en su hotel de un ataque cerebral horas después de visitar la tumba.

Para 1935 cerca de 20 personas relacionadas con la expedición habían muerto de manera extraña, lo curioso es que la maldición nunca llegó a Carter o al médico que realizó la autopsia.

A pesar de todas estas muertes, son muchos los que no creyeron en la famosa maldición y buscar explicaciones científicas, entre ellas está la de la presencia de hongos en la tumba de Tutankamon que pudieron desencadenar estas muertes fatales. Cosa extraña que el médico de la Universidad de El Cairo que se aventuró a formular esta hipótesis y exponerla en una conferencia, tuvo un accidente automovilístico provocado por un ataque cardiaco justo después de dar esta conferencia.

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2 Comentarios
  1. Mikel
    julio 12, 2013 | Responder
  2. julio 12, 2013 | Responder

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