Diablo en la Biblia

richman

¿Alguna vez se han preguntado cómo es el Diablo en la Biblia? ¿cómo surgió esta figura y fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a convertirse en el concepto del mal que tenemos en la actualidad?

Si bien es cierto que Satanás tiene una presencia importante en la Biblia, por ejemplo, en el Nuevo Testamento cuando tienta a Jesús; el concepto de diablos es mucho más antiguo que la tradición cristiana. Por ejemplo, ¿sabías que ya desde los antiguos griegos se hablaba de diablos?

Para los griegos, a diferencia de los católicos y cristianos, el demonio es una figura ambivalente, es decir, una figura de gran poder que puede ser benéfica o maléfica. Platón, por ejemplo, llama “hombre demoníaco” a cualquier adivino capaz de interpretar los signos divinos; Plutarco, por su parte, habla de demonios buenos y malos responsables de dar bendiciones o castigos; Hesíodo, a su vez, creía que los demonios eran los responsables de cualquier suceso, fuera afortunado o una desgracia; por último, no olvidemos que para Sócrates el demonio era una especie de conciencia que le ayudaba a tomar una decisión o a actuar de determinada manera, ya fuera buena o mala.

Pero no sólo los griegos ven en el demonio a una figura ambivalente, de hecho, la gran mayoría de las culturas precristianas ven en sus dioses a la bondad y la maldad y tienen gran importancia en la vida diaria ya que son vistos como la personificación de las fuerzas de la naturaleza.

Es sólo hasta la llegada de las culturas monoteístas que la maldad y la bondad se tuvo que dividir en dos seres responsables cada uno del bien o del mal y el concepto de “demonio” o “diablo” es adoptado en escritos bíblicos; sin embargo, ya en este momento es una figura que representa única y exclusivamente al mal y se desprende de su relación con las fuerzas de la naturaleza, para ser una figura que ha caído de la gracia divina. Por esta misma época, es ya también necesario identificar a la figura que representa al bien, en este caso Dios y su séquito de ángeles. Como vemos, ya en la Biblia podemos diferenciar claramente las figuras benévolas y las malignas; desaparece quizá para siempre la figura ambivalente de la era precristiana.

En la Biblia pues, el demonio es pues una figura seductora y maléfica que y se le nombra de distintas maneras, en Génesis es la serpiente, en otros pasajes del Antiguo Testamento es identificado como “el adversario” o “el acusador”; sin embargo, es en el Nuevo Testamento donde podemos reconocer una auténtica jerarquía diabólica en el Apocalipsis de San Pablo, y guiados por Satanás o Belcebú, el mayor de todos los demonios.

Cómo podemos ver, el Diablo o la figura del mal ha pasado por todo un proceso de evolución y en los escritos bíblicos podemos ver perfectamente delineada una figura maligna que nos ayudará a encontrar el origen del mal y luchar contra él; en los escritos bíblicos ya resulta imposible pensar en un Dios que encierre la bondad y la maldad, sino que se hace necesario diferenciarlos.

6 Comentarios
  1. victor
    agosto 22, 2013 | Responder
  2. agosto 24, 2013 | Responder
  3. zeo
    agosto 26, 2013 | Responder
  4. jhose
    agosto 29, 2013 | Responder
  5. juan jose
    octubre 23, 2013 | Responder
  6. maria elena
    agosto 6, 2014 | Responder

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