Día de Todos los Santos

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El Día de Todos los Santos es una de las celebraciones católicas más antiguas y extendidas en todo el orbe cristiano, también posible encontrar un sinfín de referencias a lo largo de la historia humana. Destinada, como su nombre lo indica, a celebrar a todos los santos de la religión católica que no tienen un día específico, como puede ser el caso de San Antonio que se celebra cada 13 de junio, San Cipriano el 16 de septiembre o la Virgen de Fátima que se celebra cada 13 de mayo.

Pero hablemos un poco del origen de esta celebración tan importante para el catolicismo:

Por allá del siglo XIII durante el pontificado de Urbano, se acostumbraba a celebrar a todos los santos conocidos y desconocidos que no tuvieran una fecha de celebración específica. Sin embargo, ya desde el cristianismo primitivo los fieles acudían cada año a celebrar la muerte de un mártir en el lugar del martirio; en Antioquia, por ejemplo, era común que se destinara un sólo día a festejar a varios mártires el domingo previo a la celebración de Pentecostés.

Por su parte, entre los años 609 y 610, el Papa Bonifacio IV consagró un día al Panteón de Roma a la Virgen María y todos los mártires. Un siglo más tarde, entre los años 731-741, el Papa Gregorio III instituyó el 1 de noviembre de cada año a la celebración de Todos los Santos y para ello, consagró en la Basílica de San Pedro una capilla a estos santos conocidos y desconocidos (como les llamaba el Papa Urbano).

Durante el siglo IX, la Fiesta de Todos los Santos alcanzó gran relevancia cuando el Emperador Bizantino León VI, conocido también como “El Sabio”, decidió honrar a su esposa muerta, la Emperatriz Teófano II, edificando una iglesia en su honor y celebrándola cada 16 de diciembre; sin embargo, esta celebración fue prohibida, así que León VI decidió conjuntar la muerte de su esposa con la celebración de Todos los Santos con lo cual la celebración de los mártires se unió a la de todos los santos, fueran o no mártires.

Sin embargo, es hasta la llegada del Papa Gregorio IV (alrededor del siglo X) cuando se establece oficialmente y en todo el mundo católico la celebración de Todos los Santos el día 1 de noviembre de cada año. Celebración que además es curiosamente cercana a otras celebraciones igualmente importantes y, de alguna manera, similares en el mundo occidental: por ejemplo, la celebración de Halloween cada 31 de octubre —ampliamente extendida en Estados Unidos, aunque sea una celebración de origen celta— en la que se cree que las puertas entre el mundo de los vivos y los muertos se abren para dejar pasar a toda clase de espíritus al plano de los vivos; otro ejemplo es la celebración de los Fieles Difuntos cada 2 de noviembre y que en México alcanza su máxima expresión con la celebración de Día de Muertos donde se piensa que los muertos regresan ese día a visitar a sus familiares vivos, quienes les ofrendan sus alimentos favoritos.

5 Comentarios
  1. Titan
    octubre 4, 2011 | Responder
  2. trini
    octubre 29, 2011 | Responder
    • Mariana Velasco Amador
      octubre 27, 2014 | Responder
  3. trini
    octubre 29, 2011 | Responder
  4. octubre 22, 2012 | Responder

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