2 de noviembre: Día de los Fieles Difuntos

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El Día de los Fieles Difuntos —que aunque está estrechamente relacionada no se le debe confundir con la celebración del Día de Todos los Santos que tiene lugar justo el día previo, 1 de noviembre—, es una celebración cristiana que se lleva a cabo cada 2 de noviembre y que tiene por objeto orar por las almas de los fieles difuntos que aún se encuentran en el Purgatorio en proceso de purificación.

El Día de los Fieles Difuntos pretende pues, que los vivos pidan por la salvación de aquellos que aún no han alcanzado el perdón divino y que, por tanto, aún no han entrado al Cielo.

Aunque muchas culturas alrededor del mundo tienen celebraciones que coinciden con el Día de los Fieles Difuntos, en un sentido general se puede afirmar que la celebración católica como tal tiene su origen en la historia del Diluvio Universal.

Como recordarán, según la tradición cristiana, al principio de los tiempos Dios envió a la tierra a los grigori con el propósito de que enseñaran al hombre distintas artes y los ayudaran en su desarrollo; sin embargo, estos se corrompieron, se unieron a las mujeres y enseñaron al hombre el arte de la guerra, lo que desencadenó la furia de Dios que inmediatamente mandó un Diluvio Universal para aniquilar a todos los seres humanos, animales y los pecados sembrados por los grigori. Así, las almas de los que murieron durante este suceso bíblico, quedaron en un estado de indefensión y sin la posibilidad de entrar al Cielo o al Infierno; razón por la cual, fue necesario que los humanos que repoblaron la tierra destinaran un día a orar por la salvación de las almas que sucumbieron en aquel castigo universal, tal día de oración se celebraba el decimoséptimo día del segundo mes, lo que coincidiría con el mes de noviembre del calendario gregoriano que nos rige actualmente.

Es así que durante el Cristianismo primitivo la gente comenzó a adquirir la costumbre de escribir los nombres de los muertos en una tablilla con forma de libro a la que llamaban díptica. Ya para el siglo VI en los monasterios se celebraba a los monjes difuntos durante el Pentecostés; ya para el siglo VII (636) en España había una celebración similar el sábado previo a Pentecostés, conocido como la Sexagésima.

Fue gracias a San Odilo de Cluny quien ordenó que en todos los monasterios de su congregación se conmemorara cada 2 de noviembre a los fieles difuntos y se le conocía precisamente como Conmemoración de los Fieles Difuntos. Muy pronto esta tradición se extendió a otros monasterios benedictinos, por ejemplo, en el año 1048 la Diósesis de Lieja fue la primera en adoptar esta celebración y de ahí pasó rápidamente a Milán durante el siglo XII, hasta que se convirtió en una celebración católica que llegó a muchos rincones del mundo y donde se mezcló con algunas tradiciones paganas similares que a su vez fortalecieron y dieron forma a la celebración actual de los Fieles Difuntos

Ejemplo muy claro de lo anterior, lo encontramos en México con la celebración del Día de Muertos también el día 2 de noviembre, y que tiene su origen en antiguas tradiciones de los antiguos mayas, purépechas, totonacas y aztecas.

Hoy en día, es costumbre que en las diferentes iglesias católicas de España, Portugal y los diferentes países de América Latina, se celebren tres misas. En el resto del mundo católico no se realizan estas misas y la única celebración similar data del 30 de septiembre de 1888 cuando el Papa León XIII realizó una Misa de Réquiem, es decir, una Misa de Difuntos conocida también como Missa pro defunctis o Missa defunctorum.

Un comentario
  1. Titan
    octubre 4, 2011 | Responder

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