Propiedades del incienso

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La palabra incienso proviene del latín incendere y también incensus que significa “encender” o quemar; el incienso es pues una recina que se obtiene de distintos árboles y que al ser quemada desprende un olor agradable (el mayoría de las ocasiones) para el humano. El incienso ha acompañado al ser humano desde los tiempos más remotos en sus rituales, ofrendas y cualquier tipo de celebración religiosa para ayudar a un supuesto elevado nivel de conciencia al momento de inhalarlo, lo que a su vez permitía una mayor comunión con sus dioses o con las actividades que realizaran.

Los primeros vestigios que tenemos del uso del incienso datan del antiguo Egipto, que era quemado en templos o incluso en eventos públicos. En Grecia y Roma , por ejemplo, el incienso era también era utilizado en las ceremonias. En oriente también encontramos el incienso como una parte indispensable en diversas religiones, tal es el caso de China o la India y, desde luego, América Latina no puede faltar, muchas culturas en México utilizaron y siguen utilizando el copal en ceremonias relacionadas con los muertos, entre las que destaca las ofrendas del día de muertos.

Como es de esperar, al igual que con muchos otros elementos religiosos que posteriormente se consideraron paganos e incluso demoníacos, el cristianismo primitivo adoptó y adaptó el uso del incienso en ceremonias religiosas como los bautizos, las procesiones y las misas en general.

Propiedades del incienso

Por lo anterior, no es de extrañar que el incienso haya llegado hasta nuestros días como un material que nos ayuda a alcanzar experiencias místicas pues se le ha atribuido distintas propiedades:

  • Poder de purificación, se utiliza para limpiar los altares y las ofrendas.
  • Poder para transmitir vibraciones espirituales.
  • Propiedad para armonizar el ambiente y ayudar a la meditación.

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