Historia de Templarios

sanjorge_dragonLos Caballeros Templarios, Caballeros de la Orden del Temple o Orden de los Pobres Caballeros de Cristo fue la asociación militar cristiana más famosa de la Europa Medieval y una de las más enigmáticas de todos los tiempos. Fundada entre 1118 y 1119 por Hugo de Payens —un soldado de Godofredo de Bouillon durante la Primera Cruzada— y aprobada por la iglesia católica en 1129 según lo ordenaba el Concilio de Troyes, celebrado un año antes.

La Orden de los Caballeros del Temple inició con 9 caballeros que protegían la vida de los peregrinos que se encaminaban a Jerusalén: Hugo de Payens (1070-1136), Godofredo de Saint-Omer, Godofredo de Bisol, Payen de Montdidier, André de Montbard (1103-1156), Arcimbaldo de Saint-Amand, Hugo Rignaud, Gondemaro y Rolando. El nombre de la orden se debe a que, una vez conquistada Jerusalén, los caballeros fueron alojados en la Mesquita de Al-Aqsa que se ubicaba en lo que en otros tiempos fue el Templo de Salomón.

Aunque en un principio se constituyeron como protectores de los peregrinos que iban a Jerusalén, pronto la Orden alcanzó fama y durante casi dos siglos de existencia fue la sociedad más influyente y rica de toda Europa; en su época de esplendor tuvo más de 30,000 caballeros, más de 50 castillos y fortalezas, una flota en el Mediterráneo y en costas francesas, además de cerca de 9000 encomiendas.

batallatemplariosSin embargo, tras varias derrotas en las Cruzadas y su expulsión de Tierra Santa, comenzaron los problemas para los Templarios. A finales del siglo XIII se propuso el Proyecto Rex Bellator (Rey Guerrero) que pretendía unificar a todas las asociaciones de la época para luchar en una nueva cruzada con la que se reconquistaría Tierra Santa; Jacques de Molay, el entonces Gran Maestre de la Orden del Temple rechazó el proyecto ante el Papa Clemente V; fue entonces cuando Felipe el Hermoso ordenó a Clemente V acusar a los templarios de herejía, sacrilegio, adoración a dioses paganos, sodomía y muchas otras cosas. El 13 de octubre de 1307 se ordenó la detención de los caballeros y aquellos que fueron capturados, incluido el Gran Maestre de Molay, fueron torturados hasta el punto de arrancarles confesiones donde aceptaban los cargos. Los caballeros que no fueron apresados también aceptaron los cargos ante el temor de recibir torturas similares a las de sus compañeros. Finalmente, el 22 de marzo de 1312 el Papa decreta la bula Vox Clamantis, donde se ordena la disolución de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo.

Esto marca el fin de la Orden del Temple y da comienzo a las leyendas que ha convertido a los Caballeros Templarios en la asociación más enigmática de todos los tiempos. Una de las leyendas más famosas cuenta que los Templarios eran los guardianes de la clave del saber hermético que los relacionaba estrechamente con los masones y con la alquimia, así como guardianes de un tesoro secreto. Es quizá con la llegada de El Código da Vinci de Dan Brown que la leyenda de los templarios toma un nuevo aire y donde se les apunta como los guardianes del secreto de María Magdalena.

Se dice también que cuando el último Gran Maestre estaba en la hoguera profetizó que Clemente moriría en un mes y que Felipe el Hermoso moriría en un plazo de un año. Aunque no existe ningún escrito que pruebe esta supuesta sentencia hecha por Jacques de Molay, lo cierto es que el Papa Clemente murió el 20 de abril de 1314, 22 días después de la muerte del Gran Maestre; Felipe el Hermoso murió el 29 de noviembre del mismo año, es decir, sólo ocho meses después de lo proclamado por de Molay.

Algo que también ha formado parte de la leyenda de los templarios ha sido la relacionada una secreta ceremonia de iniciación que incluía quizá ritos satánicos; esto quizá se deba a que durante las torturas a los caballeros de la orden, estos aceptaban cualquier acusación, entre las que se encontraban precisamente la de adoración a dioses paganos.

Por último, se dice que actualmente esta orden sigue viva gracias a los sobrevivientes que pudieron integrarse de forma clandestina en otras asociaciones militares similares, lo que les permitió dedicarse al estudio y ser parte esencial en el avance de la ciencia. En 1981, el Vaticano enlistó a cerca de 400 organizaciones que se declaraban sucesoras de los templarios; sin embargo, hasta ahora, ninguna de ellas ha logrado comprobar su procedencia templaria.

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