Leyenda del Lobizón

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Hace ya varios meses hablamos de hombres lobos en América del Norte y también comentábamos que la creencia en este ser, al igual que la creencia en vampiros, está muy extendida en casi cualquier parte del mundo, no es de extrañar que al lugar que viajemos encontremos alguna leyenda sobre hombres que se transforman no sólo en lobo, sino en cualquier clase de animal, particularmente durante las noches de luna llena.

El lobizon es pues, una de las tantas leyendas que existen de hombres lobos, en este caso hacemos referencia al floklore guaraní de Centro y Sur de América Latina. Lobizon proviene del portugués lobis-homen, es decir, hombre lobo. Cuenta la leyenda que Taú y Keraná recibieron una maldición según la cual sus hijos se convirtieron en monstruos mitológicos. Luisón, el más pequeño de sus hijos recibió el peor castigo de todos, condenado a convertirse todos los martes y/o viernes de luna llena en un gran animal con características humanas y de perro, variantes de la leyenda mencionan también a un cerdo.

El lobizón es descrito, como se mencionó en el párrafo anterior, como una mezcla entre humano y perro, huele muy mal, su pelaje es generalmente negro, tiene orejas grandes y puntiagudas, tiene ojos rojos y sus patas son una mezcla de humano y perro, en algunas ocasiones puede tener pezuñas. Los perros lo siguen a donde sea que vaya, que generalmente es un granero, donde se alimenta de las heces de las gallinas, de cadáveres y también de bebés que no han sido bautizados, aunque esto en menor grado.

La leyenda del lobizón está tan arraigada en el pueblo guaraní que todavía se piensa que el 7 hijo varón se convertirá en lobizón, a su vez, la 7 hija puede convertirse en bruja. Se dice que el hombre extremadamente delgado, que enferma después de cada luna llena y que siempre han sido solitario, es muy probable que sea un lobizón.

Se puede afirmar que el lobizón no es malo; sin embargo, no descansará hasta deshacerse de la persona que haya descubierto su identidad; así que existen varias formas de acabar con este ser: una bala bendita, un puñal, arrodillarse, rezar y lanzarle agua bendita; si el animal camina entre las piernas de una persona, quedará sanado y transferirá la maldición a la persona que quería destruirlo.

2 Comentarios
  1. Cecilia
    febrero 6, 2011 | Responder
  2. junio 23, 2011 | Responder

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