Los vampiros en la historia

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Los vampiros junto con los hombres lobo son, sin duda, los personajes más apasionantes del imaginario alrededor del mundo. Aunque muchos aseguren que este mítico personaje surgió en la antigua Transilvania, lo cierto es que durante milenios diferentes culturas han hablado de seres no muertos que se alimentan de la sangre de sus víctimas; de hecho, alrededor del 95% de las diferentes culturas alrededor del mundo tienen leyendas relacionadas con estos seres. Es muy probable incluso, que los primeros relatos de vampiros se remonten a la cultura de China y la India.

En China, existen los Jian Shi (traducido como cuerpo rígido), una especie de vampiros de dientes largos que resucitaban y mataban a sus víctimas con sólo tocarlas, para después tomar su “esencia vital”. Por tal motivo, en China se creía que si no se cuidaba de los ancestros y no se les enterraba debidamente, éstos regresaban a atacar a los familiares. En India, por su parte, tenemos a Kali, la Diosa Hindú de la destrucción, las plagas y la muerte violenta. Su nombre significa “oscuridad” y en algunas ocasiones es considerada como la “fuente del ser”, generalmente se le representa como la mujer del Dios Shiva y aparece bailando sobre su cuerpo caído. Y en Mesopotamia ylos antiguos Hebreos encontramos a Lilith considerada por muchos la primera mujer vampiro en el mundo.

Incluso en el cristianismo tenemos referencias sobre vampiros: es alrededor del siglo I d.C. que se acusaba a los primeros cristianos de caníbales porque durante la ceremonia que representaba a la Última Cena, éstos comían y bebían simbólicamente la sangre y el cuerpo de Cristo.

Alrededor del siglo XIV una serie de epidemias azotaron Europa, como es el caso de la peste negra, el cólera y la tuberculosis, y la creencia popular culpaba a los vampiros por estos males. Aunque es muy probable que sea gracias a la Condesa Húngara Elizabeth de Bathory, que la figura del vampiro se extendió en toda Europa. Se dice que era lesbiana y vivía preocupada por su juventud, después de cumplir los 30 años se obsesionó con este tema, así que comenzó a rodearse de mujeres jóvenes con el objeto de sentirse siempre joven y virginal. En un incidente con una de sus sirvientas se dio cuenta (eso creía) que su piel se revitalizaba con la sangre de estas jóvenes; lo cual la llevo a torturar y asesinar a más de 600 jóvenes vírgenes, todas ellas campesinas, para después utilizar esta sangre de las más diversas formas: bañarse, lavar su rostro, beberla, etc. Sin embargo, cometió un error: comenzar a atacar a las hijas de los nobles. Sólo hasta ese momento la nobleza comenzó a darse cuenta de lo que ocurría en su castillo, así que condenaron a muerte a sus cómplices y, como ella era parte de la realeza y no podía ser castigada de la misma forma que sus sirvientes, entonces se le condenó a vivir encerrada en una de sus habitaciones hasta el día de su muerte, en 1614.

No es raro que, después de la muerte de Elizabeth Bathory, su influencia reforzara el surgimiento de otros “vampiros” a lo largo de toda Europa. Sin embargo, en definitiva debemos al escritor irlandés Bram Stoker y su mundialmente famosa Drácula que la gran mayoría de nosotros ubiquemos a Transilvania como el hogar de los vampiros. Originalmente, la novela de Stoker fue titulada El Inmortal. Sin embargo, al enterarse de la existencia histórica de Vlad Drakul y sus famosos empalamientos con los que asesinaba a sus enemigos de guerra y que le valió el apodo de Vlad Tepes o el empalador, decide llamar a su novela Drácula. A pesar de la novela de Stoker, aún hoy en día los rumanos siguen viendo en Vlad Drakul a un héroe nacional, pues fue capaz de evitar que el imperio otomano se apoderara de su país, de hecho para los rumanos es ofensivo escuchar que Blad Tepes sea un vampiro.

En 1746, el erudito católico Antoine Augustin Calmet publicó el El mundo de los fantasmasdonde se incluía un ensayo sobre vampiros y concluyó que realmente existían. Su libro se convirtió en una especie de manual para los caza vampiros y se comenzaron a crear armas especiales para terminar con ellos.

A la llegada del siglo XVII, los avances científicos permitieron la identificación de algunas enfermedades relacionadas con la necesidad de sangre (conocidas como porfirias) y fue posible que la creencia en los vampiros formara parte sólo de los mitos. Aunque es importante destacar que en el siglo XX y los primeros años del siglo XXI la creencia en los vampiros ha cobrado nueva fuerza y muchos adolescentes se identifiquen con esta figura y lo que representa.

4 Comentarios
  1. septiembre 19, 2010 | Responder
  2. noviembre 11, 2010 | Responder
  3. agosto 19, 2012 | Responder
  4. kerlys bozon
    marzo 28, 2013 | Responder

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