Bakeneko

bakeneko

De acuerdo con la tradición japonesa, un bakeneko es un gato con poderes similares a los del zorro o el mapache, su nombre quiere decir “gato monstruo” o “gato fantasma” y se cree que tienen la habilidad de cambiar de forma. Su apariencia es la de un gato normal, con la peculiaridad de que puede caminar en dos patas y en algunas ocasiones tiene entre tres y siete colas. Cuando la cola del gato se bifurca, se conoce como nekomata, esta es quizá la principal razón por la que se confunde a ambas familias; sin embargo, un nekomata se convertirá en bakeneko sólo después de haber vivido cierta cantidad de años.

Un gato se convierte en un bakeneko de diversas maneras: después de hacerse lo suficientemente viejo, alcanzar una cierta estatura, cuando su dueño ya ha muerto o cuando tiene una cola más larga de lo habitual. No obstante, el folklore japonés afirma que solo los gatos que han vivido más de 35 años y que tienen una cola muy larga se convierten en bakenekos y son capaces de cambiar de forma cuantas veces quieran.

Los japoneses se previenen de tener un bakeneko en casa, pues su comportamiento no es el mejor: le gusta hacer bolas de fuego, amenaza a todos los durmientes y por las noches camina a dos patas, adquiere forma humana con el único objetivo de atacar y devorar a su amante, para así poder adquirir la forma de la víctima y tomar para siempre su lugar. También se creía que los bakenekos podían reanimar a los muertos saltando encima de estos.

Muchas son las leyendas que tienen un bakeneko como figura principal; sin embargo, la más famosa es la historia de Takasu Genbel quien tenía por mascota un gato que con el transcurrir de los años se comportaba casi de forma tan extraña como la madre de Genbel. La mujer evitaba a toda costa la compañía de cualquier persona, incluyendo su propio hijo, hasta que una tarde se encerró sola en su habitación para comer. La familia de Genbel comenzó a sentir curiosidad y decidieron espiarla, grande sería su sorpresa cuando vieron un monstruo con forma felina vestido con la ropa de la mujer que comía la carne de animales muertos. Takasu con gran temor asesinó al monstruo que vestía como la madre y lo dejó en la habitación todo un día. A la mañana siguiente encontraron muerto en el mismo lugar donde estaba la bestia al gato de Takasu, éste al ver a su mascota favorita muerta y no saber el paradero de su madre se sintió desesperado y comenzó a destruir todo lo que había en aquélla habitación, fue en ese momento cuando encontró los huesos de su madre completamente roídos.

Un comentario
  1. Noviembre 25, 2009 | Responder

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